EL MIEDO A LA LIBERTAD

Título de un libro como no podía ser de otra manera, parecen las palabras más contradictorias del mundo. Como el hambriento que no quiere comer, el ciego que no quiere ver, el alma perdida que no quiere encontrar una salida.

La Psicología humana muchas veces no encaja con la naturaleza de este planeta, tan perfecta que cuesta comprender. No hay preguntas, no hay respuestas, no hay temores ni dolores extraños, cada ser vivo acepta su realidad desde la esencia. Y con la idea de ser racionales y curiosos, algunas personas se excusan y confunden en sus propios pensamientos.

Como el que quiere saltar desde un avión con paracaídas, ya en la puerta y mirando hacia abajo puede sentir el vértigo de la caída corriendo por sus venas. Realmente quiere saltar, realmente quiere volar, pero el temor a que ese loco paracaídas no funcione lo hace reflexionar. Y pensar y pensar y pensar. Que si es el momento, que si es el lugar, que si es la persona o el color adecuado. No señores, la vida pasa rápido, tal vez no haya otro avión para saltar.

Ser libre es equivocarse hasta las lágrimas, reír y ser certero por igual, pero siempre como autor de las decisiones que llevaron a esas consecuencias. La persona que no deja a su pareja por miedo a lastimar, esclavo de su culpa, quien no puede olvidar su pasado por enojos y rencores, esclavo de su tiempo, y quien no puede tomar decisiones es el gran esclavo de su mente.

¿Cuántas excusas más vas a inventar?, ¿Para quién son esas excusas?, tantas que ya nadie las quiere escuchar, nadie te cree, ¿tu si?
Se libre, libérate del miedo a la libertad, salta.-
A.F.



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